7 de Mayo de 2005
Acabo de llegar de mi primer paseo por el campo con Cora. La mañana está templada o quizás sea mi corazón que comienza a derretir el hielo que le rodeaba. Primavera, estación del deshielo. Curioso, nunca he visto un glacial deshacerse y sin embargo siento en mi interior un río de vida que apenas comienza a descender. No me atrevo a decirlo, pero creo que Cora me trae suerte. Suerte, extraña palabra en mi boca. Una niñez con escasez, una adolescencia reprimida, qué diferente hoy en día, veo a los jóvenes en el parque y sonrío a su amor. Nunca conseguí ver pecado en un beso. Matrimonio demasiado joven, pero eran los tiempos del predominio masculino. No me dejó trabajar, no lo necesitaba-decía- y no iba a abandonar a los hijos que tendríamos. Hijos, qué poco duran. Nunca pensé que el tiempo volara con ellos, Ana y Juan. Apenas habían nacido y ya correteaban alentando a las gallinas en un vuelo imposible, el colegio, los huesos rotos, las caídas infinitas, la primera comunión y a partir de ahí el vértigo. Cómo pueden pasar los años tan deprisa. Se fueron demasiado pronto, si demasiado pronto para mí. La ciudad, otras ciudades, otros amigos, otros países. La niña me escribe de vez en cuando, está por Holanda, creo, en una universidad dando clase. Como si aquí no hubiese universidad. El niño, el niño se hizo hombre y se casó. Mi María vino pronto pero apenas la veo... ¿Por qué recordar ahora? la melancolía va penetrando en mis encallecidas venas y no lo voy a permitir, no. Cora me mira, algo intuye, me lame los pies y me sonríe. ¿Me sonríe? ¿Los perros sonríen? Quizás las incipientes lágrimas me hacen ver espejismos. No, decididamente esa lágrima no va a caer, una sonrisa tomará su camino y la vida hará un bucle para comenzar de nuevo.Cora ha saltado y brincado por los caminos y ella me está enseñando a sonreír.
2 comentarios
white -
LeeTamargo -
Me alegro de dar por fin con tu blog, White, te debía algún comentario!
GRACIAS A TI: LeeTamargo.-